Mandril editó "Más allá del sol", su primer disco en más de diez años de carrera, y se consolida así como un trío stoner perseverante e intenso.
Luz y oscuridad,
altos y bajos, cambio y permanencia. Esos son los ejes de Más allá del
sol, primer disco oficial de Mandril –protagonista del más reciente Vivo en
VOS–, pero también de la banda misma. Es que el trío compuesto hoy por Jorge
Conesa (guitarra y voz), Germán Mühn (bajo) y Juan Pablo de la Fuente (batería)
acarrea una historia de varios años. Discurrir que Conesa resume así: "Nos
formamos en el '97. En el 2000 sacamos un primer disco que no llegamos a
distribuir porque hubo un paréntesis, se fueron dos de los miembros fundantes.
Yo continúo Mandril un par de años más hasta que vuelve Germán, y después
fuimos cambiando de baterista hasta que perfilamos este nuevo estilo".
¿Qué sería precisamente ese "nuevo estilo"? "Empezamos con el
hardcore, con una impronta medio grunge", recuerda Conesa. "Luego del
2000 nos metimos en el stoner y empezamos a tocar canciones nuevas. La cosa se
concreta y se pone más interesante cuando ingresa Juan Pablo hace tres años,
ahí surge la dea de grabar Más allá del sol", subraya.
¿Cuáles serían los signos más visibles de ese cambio? Conesa: "Hay más
madurez compositiva, no es un renacer pero sí un nuevo rumbo en cuanto a
sonido, definición, contundencia, tenemos objetivos mucho más claros".
Hacia el norte
A pesar de que Mandril se enrola de manera autoconfesa en los densos carriles
del stoner rock, ese sonido tan abstracto como contundente que nace en la
desolación del desierto californiano, cabe aclarar que la identificación no es
ortodoxa. "El stoner es un norte, pero la evolución no pasa por ese lado,
no somos puristas", dice Conesa. "Bandas como Mastodon nos cierran
mucho más; allí lo instrumental y espiritual del stoner persiste a pesar del
cambio. Si tocara blues me gustaría estar más del lado de The Dead Weather que
de Eric Clapton, por ejemplo", compara el guitarrista.
La paridad con bandas locales del
"palo" terminó de cerrar el viraje hacia el género: "Con Los
Natas entablamos una gran amistad, compartimos fechas entre 2001 y 2003 y esa
cercanía nos terminó de meter en el stoner", cuenta Conesa. Además, la
búsqueda ya estaba implícita en los "vuelos" sonoros. "Al
principio éramos muy 'nirvaneros', pero siempre tuvimos un viraje hacia la
improvisación y los temas abstractos", devela Conesa, y completa: "El
paso lógico era el stoner".
¿Qué mantuvo vigente a Mandril
durante tantos años, a pesar de los vaivenes? "Las ganas de tocar, la
necesidad de hacer música, creo que hemos nacido para esto, nos consume el
hecho de salir de gira, sin importar las condiciones", revela Conesa.
"De hecho hoy la industria mundial está en crisis y nosotros cometemos la
locura de editar un CD de manera independiente, es como ilógico. Yo soy de
comprar discos, si sale el disco de una banda que me gusta voy y lo compro, me
gusta tenerlo. Obviamente también escucho MP3, pero en este caso el material
está bueno y queremos que se escuche bien", aclara.
Más allá del sol es en cierta
forma la expresión de ese anhelo por subsistir, aunque refiera más a esta
última etapa de la banda. "Hay un elemento en Mandril que no se ha perdido
a lo largo de los años, y eso es la fuerte intensidad a la hora de tocar. De
todos modos, Más allá del sol representa a Mandril hoy, son
temas nuevos pensados especialmente para el disco. No es una mera acumulación
de temas viejos", deja claro Conesa.
– Las letras son crípticas pero coloquiales, ¿cómo surgen?
– Las escribimos entre Germán y yo. Soy muy hincha con las letras, busco
afilarlas con tal de que a cada uno le sugieran cosas bien distintas.
– ¿Por qué
"Más allá del sol"?
– La búsqueda de libertad está implícita, el título lo insinúa. Las canciones
atraviesan un viaje físico y espiritual. Más allá del sol es
eso, entrar a la noche y salir hacia el espacio, salir del sol, de la galaxia y
de la vía láctea y encontrarse con el universo. Es un viaje (risas).
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